EL EJERCICIO DE LOS DERECHOS HUMANOS EN EL ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA 2014

informe_ddhh_2014descarga_PDF_El 10 de Diciembre de 1948, representantes de 48 países aprobaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos, un documento constitutivo de profundo contenido humanístico, que se convirtió luego en el inspirador de la mayoría de las legislaciones del mundo y que marcó un antes y un después en la forma en que la mayor parte de la humanidad se entendía a sí misma.

Han pasado 66 años y en todo el mundo recordamos aquel tiempo, después del holocausto, en el que los seres humanos decidieron reconstruir la sociedad universal en base al reconocimiento de la libertad, igualdad, dignidad y la fraternidad como valores sustanciales al individuo e ideales a construir para asegurar un mundo de paz y progreso.

Hoy, en medio de una sociedad globalizada, la Declaración se ha atomizado en cientos de convenios, acuerdos, instrumentos y tratados que pretenden legislar y poner reglas a aquellos ideales supremos, entendiendo que de esa forma se garantizará su cumplimiento.

Hoy, en medio de una sociedad guiada por el individualismo y la acumulación materialista, la depredación y la violencia, la Declaración se ha convertido en un discurso utilizado según las circunstancias y conveniencias por gobiernos, poderes y organizaciones mundiales para justificar políticas, acciones, iniciativas y mecanismos que pretenden imponer ideologías y hegemonías.

Hoy, en medio de la lucha incansable y desigual de las mujeres, pueblos indígenas, jóvenes y los pobres del mundo, la Declaración emerge como un ideario de valores que debe ser renovado, retomado y dignificado por un mundo que continúa enfrascado en sus propias contradicciones e injusticias y donde se sigue perpetrando los mismos crímenes del pasado, la misma discriminación y la misma violencia de hombre a mujeres, poderosos a débiles y Estados a ciudadanos.

En Bolivia, hace seis años precisamente, decidimos construir un Estado cuyos basamentos tienen mucho de los principios de aquella Declaración mundial, pero entendimos también que precisábamos avanzar en nuevos paradigmas que reconozcan que también hay otras visiones, otras voces y otras conciencias sobre los derechos humanos. Pasamos de los derechos individuales a los colectivos y de éstos a los derechos de la vida, al entender los derechos humanos en su ámbito holístico, dinámico y creador, que incluye a la comunidad y a la madre tierra en esta concepción que le da sentido al valor de la humanidad.

Siempre supimos que como todo camino nuevo, es un camino de incertidumbres, bifurcaciones y peligros, pero estuvimos conscientes que es el camino correcto para asegurar un presente y un futuro donde los grandes males de un sistema injusto oprobioso, excluyente, patriarcal y discriminador puedan ser eliminados, así como esos 48 países quisieron que se eliminaran las pesadillas de las guerras mundiales.

Este 10 de diciembre, al recordar esos 66 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y como Defensor del Pueblo, responsable por mandato constitucional de velar por la vigencia, cumplimiento, promoción y difusión de los derechos humanos, quiero recordar especialmente a las millones de bolivianas y bolivianos a quienes se les niegan, vulneran e incumplen sus derechos más elementales a la vida, la dignidad, la integridad y la igualdad.

Y me refiero a las millones de mujeres que hoy son víctimas de los golpes, los insultos y el desprecio; de los millones de niñas y niños que son maltratados, vejados y explotados; de los millones de personas que en medio de la opulencia y bienestar de algunos, hoy no tienen los medios suficientes para alimentarse, beber agua potable, comprarse un medicamento o simplemente sentirse iguales a la humanidad que se regocija al celebrar el día de los derechos humanos.

Porque estoy persuadido que, no es un día para celebrar ni para repetir de memoria la lista de derechos que reconoce la Declaración Universal. Hoy es un día para demandar, reclamar y exigir que los derechos dejen de ser enunciados abstractos, ideales etéreos y leyes que no se cumplen y se tornen en realidades comprensibles, exigibles y practicables.

Cumpliendo con mi facultad constitucional de elaborar informes sobre la situación de estos derechos humanos, quiero poner a consideración de la opinión pública, el resultado conjunto de un trabajo exhaustivo de análisis, reflexión, investigación y sistematización de datos externos y del resultado de nuestras propias indagaciones, que se resumen en la exposición que presentaré a continuación y que estará a disposición de todas y de todos en el sitio web institucional.

Hemos tratado de reflejar en este estudio, los principales problemas y las dificultades que se evidencian en el avance y cumplimiento de los derechos humanos en Bolivia y quiero señalarles además que he dispuesto que se presenten similares informes por cada departamento del país, en el entendido que si bien existen temas que son recurrentes y comunes, cada región tiene sus propios ámbitos, niveles y dinámicas que hacen al ejercicio de los derechos humanos.

 

La Paz, 10 de Diciembre de 2014

Rolando Villena Villegas
Defensor del Pueblo

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EL EJERCICIO DE LOS DERECHOS HUMANOS EN EL ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA 2014

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